Por Mäuss
En la arena política argentina abundan los slogans, las frases hechas y las declaraciones que nacen muertas en el mismo instante en que se pronuncian. En ese mar de superficialidad, la voz del ministro de Gobierno y Trabajo de Entre Ríos, Manuel Troncoso, irrumpe con otro tono. No es la consigna vacía ni el discurso edulcorado, sino un intento de poner las cosas en palabras con la fuerza de un diagnóstico y la claridad de una advertencia. Troncoso escribió en su cuenta de X un mensaje que resonó más allá de la coyuntura electoral y que volvió a recordar aquello que muchos prefieren olvidar: el desastre que dejaron el kirchnerismo y el massismo cuando gobernaron la Argentina.
“Memoria y futuro”, tituló Troncoso su publicación. Y la memoria, para él, no es un recurso retórico sino un acto de justicia. Inflación del 211 por ciento anual, corrupción como sistema, pobreza y desempleo como destino, privilegios como el vacunatorio VIP o las fiestas en Olivos en plena pandemia. Ese fue el legado de un modelo que se presentaba como popular y que terminó, en los hechos, dejando al pueblo en la intemperie. Troncoso fue categórico al señalar que ese entramado de decadencia rompió el contrato social más básico: la confianza entre los ciudadanos y sus instituciones.
Pero su planteo no se quedó en el inventario de ruinas. Desde Entre Ríos, con un gobierno que busca consolidar una alternativa seria bajo la conducción de Rogelio Frigerio, Troncoso se encargó de remarcar que la tarea es avanzar hacia un horizonte distinto. “A ese pasado que no podemos volver. Continuamos teniendo un firme compromiso con el futuro. Sabemos que puede haber matices entre nosotros, pero el rumbo es claro: debemos garantizar la estabilidad, combatir la inflación y dejar atrás el populismo”, escribió. La frase funciona como declaración de principios: firmeza en el rumbo, amplitud en el debate, pero una certeza inquebrantable en cuanto al objetivo de recomponer la estabilidad perdida.
El mensaje llegó poco después de que el secretario general de la Gobernación, Mauricio Colello, expresara una idea similar, marcando que desde Entre Ríos no hay lugar para confusiones ni nostalgias. El peronismo en su versión kirchnerista y massista es sinónimo de atraso y corrupción, y la única salida posible es construir un país sin populismo, con instituciones firmes y un contrato social que vuelva a unir a los argentinos en torno al esfuerzo y al trabajo.
El propio Troncoso cerró su publicación con una afirmación que revela tanto su vocación política como su pulsión literaria: “Desde Entre Ríos vamos a seguir trabajando para consolidar ese proyecto de país que soñamos”. No es una frase al pasar ni un tweet más en la maraña de las redes sociales. Es la síntesis de una mirada que entiende que la memoria no debe servir para encadenarse al pasado, sino para iluminar el futuro.
La diferencia está en el tono. Mientras otros se limitan a diagnosticar sin salida o a agitar fantasmas sin proponer nada, Troncoso combina crítica y esperanza. Con la contundencia de quien conoce el barro del presente y con la convicción de que el futuro todavía puede ser construido. Su planteo es, en definitiva, un llamado a no repetir la catástrofe, a no dejar que el populismo vuelva a marcar el destino del país y a demostrar que desde Entre Ríos se puede encender una luz de claridad en medio de la penumbra política nacional.


