Por Nora Gelli
En el escenario político de Chubut, donde conviven tradiciones peronistas, en especial por el legado de Das Neves, expresiones provinciales y nuevas corrientes emergentes, la figura de Omar Lattanzio comienza a consolidarse con un perfil ideológico definido: un libertario y abiertamente crítico del kirchnerismo como modelo de poder y contra la corrupción de la actual gobernación chubutense.
Lejos de las ambigüedades que suelen caracterizar a muchos dirigentes en etapas de construcción, Lattanzio ha optado por una narrativa clara. Su posicionamiento liberal no se limita a consignas generales, sino que se articula en torno a ejes concretos: reducción del gasto público improductivo, fortalecimiento del sector privado, transparencia en la gestión estatal y una defensa enfática de las reglas de juego estables como condición para el desarrollo.
En ese marco, su crítica al kirchnerismo no se presenta únicamente como una disputa partidaria, sino como un cuestionamiento a una forma de ejercer el poder. Para Lattanzio, ese espacio político, referenciado históricamente por figuras como Cristina Fernández de Kirchner, ha consolidado prácticas que, a su entender, debilitan la institucionalidad, generan dependencia económica y afectan la calidad democrática.
Su discurso apunta especialmente a lo que define como “lógicas de concentración de poder”, el uso discrecional de recursos públicos y la construcción de estructuras políticas basadas en lealtades antes que en resultados. En una provincia como Chubut, atravesada por crisis fiscales recurrentes y tensiones sociales, ese planteo encuentra eco en sectores que buscan alternativas al modelo tradicional.
Sin embargo, su posicionamiento no se agota en la crítica. Lattanzio intenta proyectar una agenda propia, donde el liberalismo se traduce en propuestas concretas para la provincia: promoción de inversiones, desarrollo del potencial productivo local, particularmente en energía y recursos naturales, y un Estado más eficiente, enfocado en funciones esenciales.
En ese camino, ha impulsado el UPC, un espacio vecinal que busca canalizar estas ideas desde una lógica territorial, evitando, al menos en esta etapa, una dependencia directa de estructuras nacionales. La apuesta es construir identidad política desde lo local, con una impronta que combine liberalismo económico y cercanía con las demandas cotidianas de los vecinos de Comodoro Rivadavia.
Su estilo directo, sin matices discursivos excesivos, lo posiciona como una voz diferenciada dentro del mapa político provincial. No evita la confrontación cuando considera que hay principios en juego, y esa actitud le ha permitido consolidar una base de apoyo que valora la claridad por sobre la corrección política.
En un contexto donde el kirchnerismo mantiene presencia e influencia en distintos niveles del Estado, la aparición de dirigentes con un perfil liberal explícito introduce nuevas tensiones y reconfigura el debate público. Omar Lattanzio se inscribe en esa dinámica como uno de los exponentes de una corriente que busca disputar sentido, no solo poder.
El desafío hacia adelante será transformar ese posicionamiento en capacidad de gestión y construcción política sostenida. Porque si bien el discurso claro genera identidad, la consolidación de un proyecto requiere también articulación, equipos y resultados.
Aun así, su figura ya cumple un rol: representar a un sector que no se siente contenido por las expresiones tradicionales y que demanda una alternativa con definiciones ideológicas firmes. Es un hombre solo contra el establishment. En ese terreno, Omar Lattanzio avanza con un mensaje que no busca agradar a todos, pero sí interpelar con claridad. Los grandes hombres nunca precisaron multitudes. Nuestro presidente Javier Milei enfrenta la peor de las luchas contra monopolios mediáticos. Hacer la diferencia no es fácil. Omar Lattanzzio al igual que nuestro presidente no teme al que dirán; más aún si se desea un legado no clientelista y con un enfoque claro en la libertad para los argentinos. Sólo con pensamiento crítico y sabiendo pescar, hay oportunidad democrática.


