Por Nora Gelli

Las recientes modificaciones a la Ley 26.639:  “Ley de Glaciares”, impulsadas por el Gobierno Nacional, muestran cómo se manipula la narrativa del “desarrollo vs. ambiente”. Mientras se recortan áreas protegidas para dar paso a la megaminería, sectores críticos insisten en un discurso moralista, desligado de la realidad económica del país. La izquierda argentina, con su habitual visión dogmática, insiste en convertir cada debate en una polarización estéril: “o protegemos glaciares o destripamos el planeta”. Un argumento vacío que no analiza eficiencia, empleo ni innovación tecnológica.

La nueva política liberal chubutense de 35 años Ariana Mellao (PL) -que ya hemos hablado aquí-, por su parte, pretende presentarse como la defensora de la “minería responsable nacional”. Sin embargo, lo que vende como responsabilidad es en realidad un enfoque que no está alineado al libertarismo de Javier Milei: su idea depende de un Estado estratégico y regulador -no un Estado limitado-. Estas ideas por supuesto surgen del vecinalista y asesor político escobarense, Leandro Cuellar (MVE). Ariana Mellao convierte un tema técnico en desarrollo responsable. Ella propone transparencia institucional, controles efectivos y responsabilidad ambiental, mientras pensamos que la megaminería debe ser un hecho urgente para miles de puestos de trabajo en la Patagonia.

Aunque se entiende esta crítica más como una suerte de “construcción” que el papelón de hoy en el Congreso por parte de los defensores del hambre como Nicolás Del Caño (FIT) y Juan Carlos Giordano (FIT) -ex candidato a vicepresidente con Altamira-. El diputado nacional electo Juan Carlos Giordano dice: “Es para engordar las ganancias capitalistas de multinacionales que después se llevan todo, dejan el desastre ambiental, todo con la mentira de que de ahí van a salir miles y miles de puestos de trabajo que después no existen”.” (Fuente: RealPolitik). 

Es cierto que el Senado aprobó la modificación de la ley el 26 de febrero de 2026 y que ahora el proyecto se encuentra en la Cámara de Diputados. Se convocaron audiencias públicas los días 25 y 26 de marzo, pero la izquierda argentina ya anticipó su postura, promoviendo el conflicto más que la solución. Su discurso se centra en la resistencia por la resistencia misma, y su argumento sobre el “pueblo que rechaza la megaminería” olvida preguntar si ese mismo pueblo se beneficiaría del empleo formal y de la inversión en su región.

Desde una perspectiva libertaria, debemos entender que la verdadera clave es limitar el poder estatal que decide arbitrariamente qué se puede o no hacer, mientras la izquierda argentina sueña con audiencias interminables y gestos de moralidad que no cambian la realidad productiva del país.

Una Oficina Anticorrupción en Minería Patagónica como pretende Ariana Mellao aconsejada por su asesor Leandro Cuellar, independiente y con capacidad de sancionar irregularidades, sería un eje para discutir en las audiencias. En lugar de discursos vacíos y slogans mediáticos de izquierda, necesitamos debate real. El presidente Javier Milei entiende que hay un falso ecologismo en la actual Ley de Glaciares. No hay retroceso posible ni pactada con sectores de izquierda que dejaron hoy en claro cómo movilizan a la sociedad a partir del hambre. Como dice nuestro presidente: «Vamos a intentar remover las barreras legales que se interponen entre la sociedad y la riqueza. Vamos a constituir un marco legal robusto que permita el desarrollo primario… lejos de prejuicios ambientalistas absurdos». De esta manera, se interpone un pleno desarrollo que se aleja de la visión de Juan Carlos Giordano y todos los nefastos que juran por Palestina, en vez de hacerlo por su país. Eso deja claro que no les interesa el país. Es un negociado. Por ejemplo, en la ciudad de Moreno (PBA) un ciudadano nos informó que “llevan a vecinos a votar después de darles comida sólo ese día”. Clientelismo ridículo.

El medio ambiente importa, pero también el empleo y el desarrollo son prioridades. No podemos permitir que la izquierda argentina siga alejando al pueblo argentino de esta realidad. Ariana Mellao (PL) y Leandro Cuellar (MVE) pueden entender una síntesis responsable. Hoy más que nunca hay que propiciar nuevos empleos para que el sector privado y la ciudadanía participen activamente. Argentina tiene oro, tiene plata, tiene cobre, tiene litio, tiene todo en su suelo y no se aprovecha.

En definitiva, mientras Myriam Bregman busca la foto y la audiencia pública, la verdadera discusión debe centrarse en el empleo de los argentinos. Eso es lo que realmente nos fortalece, no las fantasías ideológicas de la izquierda argentina y su supuesta posición a favor del ambientalismo. La izquierda fue funcional al kirchnerismo de forma mediática y en sus bancas: no vamos a permitir que quienes juran por Palestina nos pongan palos en una rueda que está empezando a girar como corresponde.