Por Mäuss
Concordia vuelve a latir al ritmo del Carnaval. Y no es una frase hecha. Es algo que se siente en los talleres, en los galpones, en los barrios donde cada comparsa ensaya hasta tarde, en las manos que cosen lentejuelas y en los bombos que empiezan a marcar el pulso del verano mucho antes de que llegue la primera noche en el Corsódromo Atanasio Bonfiglio. Es un movimiento que atraviesa a toda la ciudad y que este año, en su edición 2026, ya transita más de la mitad de su calendario con una convocatoria sostenida y una organización que marca un salto de calidad.
El Carnaval comenzó el 24 de enero y se desarrolla a lo largo de seis noches programadas para el 24 y 31 de enero, 7 y 14 de febrero, 16 de febrero en el feriado de Carnaval y 21 de febrero como cierre. Tras tres jornadas multitudinarias, Concordia se prepara ahora para su cuarta noche, un punto clave en la competencia, cuando las comparsas ya mostraron sus cartas, el público tomó partido y la expectativa crece de cara a la definición.
El Carnaval 2026 no es solo una nueva edición del espectáculo más pasional del país. Es la confirmación de que la ciudad entendió que esta fiesta es parte de su identidad más profunda y también de su proyección. Hay organización, hay previsión y hay una decisión concreta de sostener y mejorar lo que ya es orgullo local. Desde la gestión municipal que encabeza Francisco Azcué hasta el trabajo constante del Ente Permanente de Carnaval, se percibe una línea clara: cuidar la fiesta, profesionalizarla y garantizar que cada año supere al anterior.
En ese entramado, el rol del Ente resulta determinante. Y allí la figura de Luis Sánchez se consolida como uno de los nombres propios de esta etapa. Conoce el ADN del Carnaval, entiende la lógica interna de las comparsas y, al mismo tiempo, imprime una impronta ejecutiva que se traduce en resultados visibles. La incorporación de un nuevo ingreso para tribunas generales, pensado para ordenar la circulación y mejorar la experiencia del público, y la implementación del sistema de envío de códigos QR por correo electrónico para agilizar accesos son medidas concretas que hablan de planificación, modernización y respeto por el espectador. Nada librado al azar. Cada detalle cuidado. Esa combinación de pasión y método es, también, parte del éxito.
Pero si algo define al 2026 es la potencia artística de sus comparsas, cada una con un relato propio, con identidad clara y con una puesta que no solo compite sino que construye sentido.
Bella Samba presenta Sangre de la Tierra: Vino a ser Historia, Vino a ser Carnaval. La propuesta es un homenaje a la vid, al vino y al trabajo de la tierra como símbolo de comunidad y celebración. No se trata únicamente de una estética ligada a racimos, toneles o colores intensos. Es una narrativa que conecta con el esfuerzo colectivo, con la cosecha como fruto del trabajo compartido y con el brindis como ritual social que une generaciones. Bella Samba despliega una impronta terrenal, potente, con una batería que marca el pulso con firmeza y un desarrollo visual que busca emocionar desde lo identitario.
Emperatriz, campeona vigente, llega con Argentina: El viaje del Sol. Su concepto propone un recorrido simbólico por el país, atravesando paisajes, culturas y tradiciones bajo la metáfora de la luz que todo lo une. El sol como energía, como identidad y como hilo conductor de una nación diversa. Emperatriz se caracteriza por un alto nivel coreográfico y una estética refinada que combina elegancia y fuerza escénica. En 2026 vuelve a mostrar por qué es referencia, con una propuesta que apela al orgullo nacional sin perder espectacularidad.
Imperio apuesta a El Legado Maneco, una temática que rescata la memoria afro y su aporte esencial a la identidad cultural argentina. La comparsa pone en escena una reivindicación histórica que dialoga con la música, el ritmo y la resistencia cultural. Es una propuesta que combina profundidad conceptual con impacto visual, donde cada cuadro remite a raíces muchas veces invisibilizadas pero fundamentales en la construcción del carnaval mismo. Imperio consolida así un perfil artístico maduro, con una batería poderosa y una puesta que equilibra tradición y contemporaneidad.
Ráfaga presenta La Magia Universal, una mirada más cósmica y espiritual. Su propuesta invita a pensar el Carnaval como lenguaje global, como energía compartida que conecta culturas más allá de las fronteras. Con una estética envolvente, dinámica y creativa, Ráfaga apuesta a un relato donde el movimiento, el color y la música representan esa conexión universal. Es una comparsa que sorprende por su frescura y por la capacidad de transformar conceptos abstractos en imágenes impactantes.
Cuatro comparsas, cuatro relatos, cuatro maneras de entender la fiesta. Competencia, sí, pero también un enorme trabajo colectivo que se extiende durante todo el año y que en estas noches encuentra su punto máximo de visibilidad.
El calendario ya avanzó sobre tres jornadas y ahora la cuarta noche aparece como un momento bisagra. El público ya vivió el impacto inicial, las comparsas ajustaron detalles y la competencia entra en una etapa donde cada punto cuenta. La expectativa crece no solo por el resultado final, sino por el espectáculo en sí, que este año volvió a posicionar a Concordia como uno de los epicentros culturales del verano entrerriano.
El Carnaval de Concordia 2026 es brillo, pero también es trabajo. Es emoción, pero también organización. Es tradición, pero también innovación. Es la ciudad mostrándose con orgullo, con planificación y con una gestión que entendió que la cultura bien administrada no solo entretiene, sino que potencia identidad, turismo y desarrollo.
A las puertas de su cuarta noche, Concordia no solo sostiene su fiesta más emblemática. La eleva. Y en ese equilibrio entre pasión popular y conducción eficiente, el Carnaval vuelve a confirmar que es mucho más que un espectáculo: es el corazón cultural de la ciudad latiendo a cielo abierto.


