Por Mäuss

Acaba de asumir la presidencia de la Juventud del PRO Concordia una dirigente joven pero con recorrido, convicciones claras y una identidad política definida desde muy temprana edad. Marisol Forje no llega por improvisación ni por coyuntura. Llega por constancia, por formación y por una decisión que tomó siendo apenas una adolescente y que sostuvo incluso en los momentos en que la política parecía pesar más de lo que entusiasma.

Desde sus primeros pasos dentro del PRO, Marisol Forje se formó en una juventud que entendía la militancia como compromiso real y presencia constante. Cuando ingresó al partido, la Juventud PRO estaba presidida por el hoy concejal Felipe Sastre, quien tuvo un rol central en su recorrido inicial, impulsándola permanentemente a participar, a involucrarse y a asumir la militancia con responsabilidad y constancia. Esa etapa fue clave para consolidar una forma de hacer política basada en el trabajo territorial y la participación activa. En cuanto a su conducción política, Marisol reconoce con claridad a su principal líder y referente dentro del espacio, Eduardo Caminal, ex presidente del PRO en Entre Ríos. Caminal fue quien le marcó el camino, le enseñó cómo manejarse en la política y la acompañó en cada etapa de su crecimiento. La felicitó cuando correspondía, le señaló errores cuando fue necesario y la respaldó de manera permanente. Frente a cualquier obstáculo o dificultad, Marisol sabe que puede recurrir a él y encontrar apoyo, claridad y orientación política.

Su historia dentro del PRO comienza a los 15 años, cuando decide involucrarse activamente influenciada por el diálogo político familiar y por referentes cercanos que la acercaron a ese mundo. A diferencia de lo que ocurría en gran parte de su entorno paterno, donde la tradición radical estaba profundamente arraigada y parecía marcar un camino casi natural, Marisol nunca se sintió representada por ese espacio. Su identificación con el PRO fue temprana, genuina y sostenida en el tiempo. Lo eligió entonces y lo sigue eligiendo hoy, no como una etiqueta sino como una forma de entender la política, la gestión y el vínculo con la sociedad.

Como suele ocurrir en los recorridos auténticos, no todo fue lineal. Hubo momentos de cansancio, de dudas y de distancia. Momentos en los que pensó en alejarse tanto del partido como de la actividad política. Sin embargo, cada vez que se tomó ese respiro, algo la volvió a traer. La vocación de servicio, el compromiso con una idea de país y de provincia, y la convicción de que el cambio real se construye desde adentro terminaron pesando más.

Su primera experiencia fuerte fue en campaña, fiscalizando y acompañando a Rogelio Frigerio. Ese hito no solo marcó su inicio práctico en la militancia sino que consolidó una afinidad política profunda. Desde entonces siguió de cerca su trabajo, incluso durante su etapa como ministro, desarrollando un fuerte sentimiento de pertenencia a ese proyecto político. Para Marisol, Frigerio representa una forma seria, profesional y comprometida de hacer política, con foco en la gestión, el orden del Estado y la cercanía con la gente. No es casual que una de sus prioridades al frente de la Juventud PRO sea acompañar su gobierno, fortalecer su gestión y trabajar para que ese rumbo tenga continuidad.

Desde la Secretaría de Juventud, la mirada está puesta en algo que va más allá de la coyuntura electoral. El objetivo es construir bases sólidas. Jóvenes con identidad, con valores firmes, con capacidad de escuchar, de acompañar y de responder ante situaciones complejas. En el PRO, sostiene Marisol, la identidad no es negociable. Hay principios claros que se sostienen incluso en los momentos difíciles. Se pueden atravesar tormentas, diferencias internas o contextos adversos, pero los valores siempre están por delante. Esa es la misma lógica que busca trasladar a la juventud del partido.

La formación, la preparación y la capacidad de gestión son ejes centrales. Cada funcionario del PRO, desde esta mirada, debe estar respaldado por conocimiento, compromiso y una idea clara de hacia dónde va. Esa cultura política es la que se quiere sembrar en los más jóvenes, entendiendo que la militancia no es solo presencia territorial sino también estudio, responsabilidad y vocación de hacer bien las cosas.

El escenario no es sencillo. Concordia y la provincia vienen de décadas de una misma matriz política que dejó consecuencias profundas. La naturalización de ciertos problemas estructurales, la pobreza enquistada y un Estado desordenado no se revierten de un día para el otro. Pretender desarmar cuarenta años de una lógica fallida en apenas cuatro años no es realista. Aun cuando existan las herramientas y la voluntad, los cambios de fondo requieren tiempo, constancia y trabajo en equipo.

En ese contexto, la Juventud PRO asume un rol activo de acompañamiento a la gestión del intendente Francisco Azcué, a los concejales del PRO y del bloque, y al equipo municipal en su conjunto. La gestión de Azcué es valorada por su apuesta al orden, a la planificación y a una mirada de futuro para la ciudad. Se trata de una forma distinta de gobernar, más cercana, más austera y con foco en soluciones concretas. Desde la juventud, el compromiso es estar en el territorio, escuchar a los vecinos, llevar el partido a cada barrio y estar presentes donde haga falta.

También hay una clara vocación de crecimiento. Se está formando un grupo de jóvenes con ganas de participar, de debatir, de aprender y de involucrarse de verdad. No se trata solo de sumar por sumar, sino de construir pertenencia y sentido. La invitación está abierta a todos los jóvenes que quieran acercarse, proponer ideas nuevas y sentirse parte de un proyecto colectivo. El rol de la conducción es escucharlos, acompañarlos y ayudarlos a crecer dentro del espacio.

En su recorrido, Marisol reconoce y valora a quienes fueron dejando huella. Recuerda especialmente a quienes estuvieron en los primeros pasos, a dirigentes que se comprometían de verdad, que acompañaban, que iban a buscar a los jóvenes y los empujaban a participar. Destaca referentes que la escucharon, la guiaron y la impulsaron a asumir nuevos desafíos, construyendo un camino que hoy desemboca en esta responsabilidad.

En ese marco, expresa un agradecimiento especial al presidente del PRO Concordia, Martín Dri, por la confianza depositada para asumir la presidencia de la Juventud y acompañarlo en su gestión. Resalta el respaldo, la contención y el equipo humano que hoy la rodea, un espacio donde se puede consultar, crecer y trabajar con tranquilidad y objetivos claros.

Mirando hacia adelante, el panorama es exigente pero también lleno de oportunidades. Vienen años de mucho trabajo, de preparación y de construcción política. Hay un camino marcado, lineamientos claros y una necesidad más fuerte que nunca de acompañarse y trabajar en equipo. La gestión de Rogelio Frigerio en la provincia aparece como una oportunidad histórica para Entre Ríos. Un gobierno que busca ordenar el Estado, priorizar la transparencia, mejorar la eficiencia y recuperar la cercanía con los vecinos. Un gobierno que recorre el territorio, escucha y empieza a sentar bases reales para el desarrollo.

En Concordia, la sintonía con la gestión de Francisco Azcué refuerza esa misma lógica. Orden, planificación, presencia territorial y una mirada estratégica para sacar a la ciudad del estancamiento. Desde la Juventud PRO, el compromiso es claro. Acompañar, trabajar, aprender y ser parte activa de un cambio que no se promete fácil ni inmediato, pero que se construye todos los días con convicción, valores firmes y trabajo en equipo.

Marisol Forje asume este desafío con entusiasmo, responsabilidad y una certeza profunda. Cuando hay ideas claras, liderazgo, coherencia y vocación de servicio, los resultados llegan. Y la Juventud PRO Concordia se prepara para ser protagonista de ese proceso.