Por Gael Ferrer

El pintor Jean-François Millet retrata a tres espigadoras recolectando los restos que quedan después de la cosecha. Aquello que otros dejan, ellas lo aprovechan. Ese gesto simple, trabajo genuino sin esperar dádivas, anticipa un principio central de la economía circular: lo que para algunos es residuo, para otros puede ser recurso.

Y es llamativo cómo una escena del siglo XIX parece comprender mejor la lógica del aprovechamiento y la eficiencia que buena parte de la dirigencia argentina de las últimas décadas, empeñada en sostener modelos improductivos.

Millet se adelanta así al concepto contemporáneo de economía circular. La Fundación Ellen MacArthur no la define de manera rígida, sino que la caracteriza como una economía “restaurativa y regenerativa”, donde los productos y recursos preservan su valor el mayor tiempo posible. Ahora bien, ¿es viable construir en Argentina una cooperativa que integre a personas desempleadas para recolectar, clasificar y transformar residuos plásticos? ¿Puede el cuadro de Millet funcionar como metáfora de una Argentina que debe aprender a revalorizar aquello que descarta?

Del modelo lineal al trabajo con sentido

El modelo lineal tradicional se basa en tomar, usar y descartar. Desde una perspectiva marxista, útil para entender ciertas relaciones pero también históricamente manipulada por el populismo local, el ser humano se vuelve mercancía. En Argentina, esa lógica fue reforzada por décadas a través de políticas que redujeron al trabajador a beneficiario, confundiendo protección social con sujeción política.

Pero este artículo justamente cuestiona esa relación capital/trabajo tal como históricamente fue administrada acá. Si pensamos en la creación de una cooperativa, la economía circular se vincula con la idea de que el trabajador pueda decidir, producir, participar y ser dueño de su propio esfuerzo. La Ley Nacional 20.337 establece que las cooperativas se fundan en el esfuerzo propio y la ayuda mutua; es decir, en principios que van en dirección contraria al asistencialismo crónico que ha debilitado la cultura laboral del país.

El capital “variable” de las cooperativas encaja con esta visión: no se trata de una estructura rígida ni hiperregulada, sino de un sistema donde cada socio aporta, decide y participa. Es justamente esa flexibilidad, y no la planificación centralizada, la que permite evaluar la viabilidad real de una cooperativa de reciclaje.

Inclusión laboral que no dependa del Estado

El eje de esta investigación es tanto económico como ético. Incluir laboralmente a personas desempleadas en un proyecto productivo real no solo genera crecimiento económico, sino dignidad personal y autonomía. Que las cooperativas reciban subsidios de inicio no implica que deban transformarse en brazos del Estado ni someterse a su control político.

En un país habituado a que la inclusión sea una palabra vacía utilizada para justificar estructuras clientelares, el cooperativismo ofrece una vía de trabajo real, donde cada socio trabaja, decide y participa sin deberle obediencia a ningún puntero.

Millet no idealiza ni victimiza a sus espigadoras. Varda, siglo y medio después, tampoco. En Les glaneurs et la glaneuse muestra cómo los espigadores franceses sobrevivían con creatividad en un sistema competitivo, sin romantización ni tragedia: aprovechar residuos es economía real, no discurso.

En esa línea, una cooperativa argentina insertada en la economía circular no solo cuestionaría la relación capital/trabajo tradicional, sino que además permitiría a personas hoy excluidas adquirir un oficio, generar ingresos propios y contribuir a un uso sustentable de los recursos.

Si miramos un caso concreto, como General Acha, La Pampa, vemos un territorio vasto, con problemas de residuos plásticos y con población desempleada. Agustina Manso señala que el cooperativismo pampeano es un movimiento en crecimiento, con potencial para estructurar trabajo autogestivo.

General Acha enfrenta una doble crisis: residuos plásticos acumulados y falta de empleo genuino. El problema y la solución están, literalmente, en el mismo lugar. Una cooperativa de reciclaje no necesitaría mecanismos estatales excesivos ni grandes programas burocráticos: necesitaría organización, socios y un modelo productivo claro. Trabajo antes que dependencia. Producción antes que subsidio.

Para concluir

La Fundación Ellen MacArthur plantea que la economía circular es restaurativa, regenerativa y maximiza el valor de los recursos finitos. Ese espíritu coincide con los principios del cooperativismo: solidaridad, esfuerzo propio, ayuda mutua y autonomía del trabajador.

La Ley 20.337, la 25.916 (residuos sólidos urbanos) y la 27.621 (educación ambiental) ofrecen el marco normativo, pero la clave no está en acumular leyes, sino en que los proyectos sean viables, productivos y duraderos.

En un país golpeado por modelos que premiaron la pasividad, la economía circular y las cooperativas pueden devolver algo esencial: la convicción de que la dignidad nace del trabajo y de la capacidad individual de producir valor.

En definitiva: la economía circular, el cooperativismo y la sostenibilidad no son consignas; son oportunidades reales para que la Argentina vuelva a levantarse sobre la base de quienes trabajan, crean y transforman con esfuerzo y mérito personal.

Referencias

ACI (Alianza Cooperativa Internacional). (2021). Identidad cooperativa y principios de funcionamiento.

Argentina. (1973). Ley Nacional N.º 20.337 de cooperativas. Boletín Oficial de la República Argentina, 15 de mayo de 1973. https://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/15000-19999/18462/texact.htm

Argentina. (2003). Ley N.º 25.916 de gestión de residuos sólidos urbanos. Boletín Oficial de la República Argentina

Argentina. (2021). Ley N.º 27.621 de educación ambiental integral. Boletín Oficial de la República Argentina.

Fundación Ellen MacArthur. (2015). Hacia una economía circular: Razonamientos económicos para una transición acelerada.

López, S. (2021). Administración de proyectos sociales sustentables. Ed. Granica.

Manso, A. (2021). El despertar de las cooperativas de trabajo en La Pampa. En L. M. Norverto (Ed.), Trabajo, relaciones de género y gestión de la vida en La Pampa contemporánea.

Naciones Unidas. (2015). Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Paz, M. (2017). Gestión de organizaciones de la economía social. UNGS.

Gobierno de La Pampa. Dirección General de Cooperativas y Mutuales.