Por Antonella Ianucci
En la primera parte se mostró que el liberalismo comienza con la economía clásica o liberalismo clásico para comenzar a dar forma a debates más actuales a nuestro tiempo. Se ha analizado que John Stuart Mill es devoto de pensar que aquellos placeres superiores como ir al teatro, leer o escribir; logran un mayor desarrollo humano y con capacidad de agencia..
Stuart Mill prosigue a Jeremy Bentham. En el caso del último, se formula la idea de maximización del placer, aunque no hay distinción entre placeres. La concepción de máxima felicidad o principio de mayor felicidad establece que una acción política es buena si genera más bienestar que sufrimiento. En este sentido, se considera al utilitarismo como consecuencialista.
En el caso de la libertad de prensa, Mill fue un gran defensor de ella: “La opinión que afirma que los comerciantes de trigo hacen morir de hambre a los pobres o que la propiedad privada es un robo, no debe inquietar a nadie cuando solamente circula en la prensa…” (Sobre la libertad, p. 69). Por ende, siguiendo el harm principle: “la libertad del individuo queda así bastante limitada por la condición siguiente: no perjudicar a un semejante. Pero si se abstiene de molestar a los demás en sus asuntos y el individuo se contenta con obrar siguiendo su propia inclinación y juicio…completamente permisible que ponga en práctica sus opiniones, sin ser molestado, a su cuenta y riesgo” (p. 69). Lo que muestra su clara convicción a favor del pluralismo de ideas.
Con lo dicho en el párrafo anterior, James Stuart Mill no cree que los demás deban asemejarse a uno. Al contrario. Es necesaria la diversidad y no perder la costumbre de ella. Mill acepta una gran máxima liberal que puede sintetizarse así: la autonomía del otro es tan importante como la mía. En este sentido, la libertad es un principio ético que nace cuando los individuos se aceptan entre sí pese a sus diferencias. Si se me permite incluir un elemento personal, creo que el dirigente Martín Tetaz es un liberal que posee un buen entendimiento técnico de la economía y su entendimiento es totalmente válido, por ejemplo, con su postura frente a la reforma laboral en el día de ayer. Aunque pueda no compartir.

Lo que nos quiere decir Martín Tetaz, es que Javier Milei ha logrado un buen acuerdo para Argentina y que su única objeción es una cláusula que exige evaluar la calidad del empleo del país que produce los bienes que se importan. Él podría entender que es un freno comercial encubierto y es totalmente válido que pueda expresarse desde su visión liberal moderada. En lo particular, no considero que se promueva a trabas innecesarias para aquellos que quieren producir y comerciar.
Volviendo a lo nuestro, se subraya que un pensador actual que ha demonizado el pensamiento de Mill es el contemporáneo Michael Sandel. Un filósofo comunitarista conocido por su libro Justice y por sus conferencias a partir de ese libro. Los ejemplos de Sandel son totalmente reduccionistas, sin embargo hay que otorgarle crédito al expresar la diferencia entre Jeremy Bentham y James Stuart Mill. Aunque sean de la misma tradición, Sandel entiende que Mill ha refinado y pulido el utilitarismo que presentó Bentham.
Para finalizar este artículo con la frase con la que Mill termina el capítulo III de su libro Sobre la libertad: “Si la resistencia espera que la vida esté reducida casi a un tipo uniforme, todo lo que se aparte de ese tipo será considerado como algo impío, inmoral, e incluso monstruoso y contra naturaleza. La humanidad llegará pronto a ser incapaz de comprender la diversidad, si, durante algún tiempo, pierde la costumbre de verla” (p. 87).
Referencias: Mill, J. S. (2014). Sobre la libertad (Trad. A. Lastra). Madrid: Alianza Editorial.


