Por Antonella Ianucci
El legado del filósofo John Stuart Mill (1806-1873) es inmenso. Reconocido como el pensador más influyente del liberalismo clásico y del utilitarismo. Uno de los textos fundamentales de Mill, es On Liberty. Se considera que sus ideas han sido el armamento necesario para que el ser humano desarrolle sus capacidades con la mayor integridad. Hijo del pensador y economista James Mill. Desde temprana edad, John Stuart Mill ya practicaba griego y leía a grandes pensadores como Platón. Tenía solo 8 años.
Son más que interesantes sus ideas sobre la libertad humana. La libertad consiste en realizar las acciones que uno desee sin presión estatal o colectivo, siempre y cuando no se dañe a nadie (harm principle). Esto es, si una persona no perjudica a otra en lo más mínimo puede buscar lo que desea de la manera que quiera. De ahí que, el principio de daño o harm principle sea una de las máximas del liberalismo. Cada quien es dueño de su destino y no se precisa una sociedad que indague. La obligación de vivir todos de la misma manera socava la creatividad, la imaginación y sobre todo, la autonomía.
Mill escribe: “No se puede llamar libre a una sociedad, cualquiera que sea la forma de su gobierno, si estas libertades no son respetadas por él a todo evento; y ninguna será completamente libre, si estas libertades no existen en ella de una manera absoluta y sin reserva”. Se puede analizar que no importa para el pensador inglés cuál sea la estructura de gobierno, lo importante es la libertad y la autonomía como bien en sí mismo.
Y, agrega que “la única libertad que merece este nombre es la de buscar nuestro propio bien a nuestra propia manera, en tanto que no intentemos privar de sus bienes a otros, o frenar sus esfuerzos para obtenerla. Cada cual es el mejor guardián de su propia salud, sea física, mental o espiritual. La especie humana ganará más en dejar a cada uno que viva como le guste más, que en obligar a vivir como guste al resto de sus semejantes”. La defensa absoluta de la libertad del individuo frente al colectivo, es sumamente enriquecedor para pensar la concepción de autonomía y la dignidad que se desprende de ella. Por ejemplo, la libertad de opinión es necesaria para una sociedad íntegra y que desea prosperar.
Como decíamos el utilitarismo es una corriente en que se sitúa John Stuart Mill. Por lejos de pensar que utilitarismo trata sólo de algo material, se aclara que el filósofo se basa en la maximización de la felicidad y de los placeres; en detrimento de aquello que los reduce. La utilidad es un bienestar que se puede medir en términos sociales, monetarios, culturales, etc. Incluso Mill distingue entre placeres superiores y placeres inferiores. No es lo mismo leer un libro por una hora, que usar TikTok las 24 horas del día.
En definitiva, esta primera parte muestra que el liberalismo comienza con la economía clásica o liberalismo clásico para comenzar a dar forma a debates contemporáneos. John Stuart Mill es devoto de pensar que aquellos placeres superiores como ir al teatro, leer o escribir; logran un mayor desarrollo humano y con capacidad de agencia.
Referencias;
Mill, J. S. (1859). On liberty. London: John W. Parker and Son.


