Por Mäuss
En Concordia, una ciudad que durante décadas fue bastión del peronismo, la política parece haber entrado en un punto de inflexión. La Libertad Avanza irrumpió con fuerza en las elecciones provinciales y consolidó un nuevo mapa de poder en Entre Ríos. Entre sus principales protagonistas, Wenceslao Gadea, quinto candidato a diputado nacional, se convirtió en una de las figuras más resonantes del espacio, representando el espíritu libertario que encarna la ola de transformación nacional.
“Creo que este es un momento para ser humildes y responsables”, expresó durante una conversación con Voz Derecha. “El mensaje de la gente fue muy claro: un mensaje contra el kirchnerismo y contra la idea de seguir repitiendo un modelo que ya fracasó. Entre dos caminos posibles, los entrerrianos y los argentinos eligieron aquel que ofrece la posibilidad de un futuro mejor. El otro ya lo conocemos, y fue nefasto”.
Con tono calmo, pero cargado de convicción, subrayó que la victoria no pertenece a ningún dirigente en particular, sino a un pueblo que decidió rebelarse ante la decadencia. “Esta fue una ola muy fuerte en todo el país. Una expresión que atravesó clases, generaciones y territorios. La gente eligió la libertad, eligió el mérito, eligió decir basta. En ese contexto, quiero agradecer la generosidad del gobernador Rogelio Frigerio y del intendente de Concordia, Francisco Azcué, por haberse puesto a disposición y acompañar este proyecto con una visión de futuro. Supieron leer el momento y apostar a un nuevo tiempo político”.
“Lo que se viene ahora es dar la batalla cultural”, subrayó, con la mirada puesta en una nueva etapa del movimiento libertario. “Hay que educar, transmitir y proyectar las ideas de la libertad. No alcanza con que el cambio sea político o económico; tiene que ser también un cambio de mentalidad. Queremos que la gente entienda por qué elegimos este camino y que lo haga propio, que sienta la serenidad de saber hacia dónde vamos. La libertad no se impone, se enseña. Y esa será nuestra tarea.”
En esa línea, señaló que los resultados de las urnas no sólo validan una corriente de pensamiento, sino que marcan una responsabilidad concreta. “Este voto nos pone frente a una obligación moral y política: llevar a la práctica las transformaciones que venimos proponiendo. No podemos detenernos en los discursos. Tenemos que avanzar en la desregulación, en el equilibrio fiscal, en el fin del déficit y del gasto excesivo. La gente nos votó para eso, para ordenar el Estado y devolverle dignidad al esfuerzo.”
Sin mencionarlos directamente, el mensaje se extendió hacia la dirigencia provincial y local. “Así como la Nación ya dio pasos decisivos, ahora el desafío es que Entre Ríos y Concordia profundicen el cambio. El gobierno provincial y el municipal tienen la oportunidad de alinearse con esta nueva visión: la de un Estado eficiente, moderno y transparente. La sociedad lo exige, y nosotros tenemos la responsabilidad de acompañar ese proceso, no desde la crítica destructiva sino desde la convicción de que es tiempo de animarse a transformar de verdad.”
El tono fue de compromiso y de construcción a largo plazo. “El cambio cultural es el verdadero motor del progreso. Cuando entendamos que la libertad no es un eslogan, sino una forma de vida, entonces sí habremos ganado la batalla más importante. La Nación ya encendió la chispa; ahora nos toca mantener viva esa llama en cada rincón de la provincia. Esa es nuestra misión, y la vamos a cumplir.”
Lejos de la euforia triunfalista, su mensaje apunta a la madurez. “Lo que viene es una etapa de concertación, de construcción de consensos amplios. Necesitamos trabajar junto a todos los actores que comparten nuestras ideas en términos generales, entendiendo que las diferencias son pequeñas frente a lo que nos une. Hay mucho por construir y una oportunidad histórica de hacerlo”.
También destacó el tono institucional del presidente Javier Milei y su convocatoria al diálogo político. “El presidente fue claro en su llamado al diálogo, invitando a los gobernadores y al Congreso a avanzar en las reformas estructurales que la Argentina necesita y que durante décadas no se animó a encarar. Esas reformas no son un capricho ni una consigna, son la base para que el país vuelva a crecer sobre cimientos sólidos. Si esta generación política logra concretarlas, estaremos ante un hecho histórico”.
En Concordia, donde el Estado ha sido durante años el eje de la vida económica, su figura encarna un aire distinto: la idea de que el cambio también puede nacer desde el interior. “La gente ya no quiere que le digan qué pensar o a quién votar. Quiere poder elegir, quiere ser libre, quiere que el esfuerzo tenga sentido. Eso es lo que representa este voto. No se trata de nosotros, se trata de ellos”, aseguró.
Luego hizo una pausa y agregó: “Debemos tener presente que no somos los dueños de los votos. Somos un instrumento a través del cual la gente se expresó, cansada de un sistema que la traicionó. Esa confianza hay que honrarla con trabajo, coherencia y responsabilidad. Si algo demostró esta elección, es que la sociedad argentina está dispuesta a acompañar el cambio siempre que vea autenticidad”.
Aunque no haya ingresado a la legislatura, su protagonismo dentro del movimiento libertario entrerriano es innegable. “Voy a seguir trabajando desde donde me toque, con la misma convicción. No hace falta ocupar un cargo para hacer política. Lo importante es sostener las ideas que nos trajeron hasta acá: la libertad, el mérito, el respeto por la propiedad y el fin del gasto político. Argentina necesita una revolución de sentido común, y esa revolución ya empezó”.
Concordia, durante décadas símbolo de dependencia estatal, comienza a mirar hacia otro horizonte. “No llegamos a imponer, llegamos a transformar. Y eso requiere coraje, paciencia y una fe enorme en lo que somos capaces de hacer si dejamos de lado el miedo”, reflexionó.
En el cierre, dejó una definición que resume el espíritu de toda una generación política. “La sociedad nos eligió porque quiere un cambio real, no porque crea que tenemos todas las respuestas. Lo que tenemos es una convicción profunda de que la libertad, el mérito y la verdad son los pilares para reconstruir este país. Nuestro deber es estar a la altura de esa esperanza. Si lo logramos, la historia nos recordará como quienes abrieron la puerta a una Argentina distinta”. La conversación concluye y queda flotando una sensación nítida: el cambio cultural ya está en marcha. En Entre Ríos, y especialmente en Concordia, la libertad encontró voz, forma y dirección.


