Como si hubiera pasado un rayo liberalizador por el recinto «Federico Zorraquín», esta mañana el bloque de Concejales del Partido Justicialista ingresó sobre tablas un proyecto de ordenanza mediante el que busca reducir la tasa comercial en Concordia. Sí, leíste bien, el peronismo por primera vez en su historia propone bajar la presión fiscal que asfixió al sector privado durante los 40 largos años de gobiernos de Busti, Bordet papá, Cresto papá, Orduna, Bordet hijo y Cresto hijo.
La escena que se vivió esta mañana, luego de la lectura de los proyectos de los Señores Concejales que contaban con número de expediente asignado y, por tanto, fueron derivados sin más trámite a la comisión respectiva parece salida de una película de Fellini. Justamente por eso, resulta necesario hacer una lectura un poco más minuciosa. ¿Será que el justicialismo la empezó a ver, después de destruir a Concordia y llevarla de ser la ciudad más importante de la Mesopotamia a la segunda más pobre del país? ¿O en cambio la medida obedece a una cuestión meramente oportunista en este contexto electoral? ¡No sean mal pensados, che!
Desde luego, finalizada la 27ª Sesión Ordinaria, comenzó a hablar radio pasillo y se dice que no fueron pocos los que le dieron la razón a las ediles del oficialismo que se permitieron dudar sobre los verdaderos intereses en juego detrás de la jugada pejotista. ¿Si siempre tuvieron mayoría en el Concejo, porque vienen recién ahora a figurar con este tipo de iniciativas? ¿Cuántos juicios eran los que hizo la Municipalidad para ampliar el cobro de la tasa comercial cuando estaba incluso en duda la «prestación potencial» del servicio que se pretendía brindar como contrapartida? ¿En qué quedó el Excel de Serrucho? ¿Y Candela… y la moto?
Las próximas semanas se verá que ocurre finalmente con esta propuesta. Mientras tanto, lo único cierto es que más allá del palabrerío, la única motosierra que afiló los dientes de su cadena para llevarse puestas más de 300 tasas, derechos y otros aranceles varios fue la del Intendente Azcué, que resignó importantes ingresos a las arcas públicas en post de brindar un alivio de verdad a los vecinos de Concordia.
Recordemos que la reforma tributaria, respaldada el año pasado por la unanimidad del órgano deliberativo, tuvo como contrapartida una importante baja del gasto público, sustentada por ejemplo en la reducción de cerca del 45% de los funcionarios políticos existentes en la orgánica, el traslado a otras áreas de la gran mayoría de los casi 30 asesores que tenía el propio bloque peronista, el cierre de la Radio Ciudadana o la decisión de no renovar cientos de contratos de amigotes y entenados políticos que habían sido premiados por su militancia con un puesto de trabajo en la Municipalidad que hasta el día de hoy nadie termina de entender bien en qué consistía.


