Por Federico Zorraquín
El cruce en redes entre Felipe Sastre y Enrique Cresto dejó a la vista dos formas radicalmente opuestas de concebir la política en Concordia. Cresto, el tristemente célebre “Enriquito”, se refugia en discursos gastados y en la defensa de una expresidenta ya condenada y bajo prisión domiciliaria, mientras Sastre, apodado “El Gorila”, responde con hechos, cifras y documentos que prueban la transparencia de la gestión de Francisco Azcué y desarman el relato kirchnerista de un plumazo.
En un tuit reciente, Cresto intentó cuestionar a la administración municipal, pero su mensaje fue recibido con críticas directas que reflejan el hartazgo ciudadano. Una de las respuestas más contundentes fue la del concejal Sastre, quien le recordó que en las elecciones legislativas del 2021 perdió por 25 puntos de diferencia contra el actual gobernador Frigerio y que la justicia tiene bajo la lupa a los principales dirigentes del kirchnerismo entrerriano por investigaciones relacionadas con hechos de corrupción:
Otro de los usuarios, @cryptosfinanzas, le escribió: “40 años de Peronismo en Concordia nos llevaron a la villa miseria, hace décadas somos la ciudad más pobre del país, SE HICIERON MILLONARIOS ROBANDO A MIL MANOS, HIJOS DE PUTA. La obra del Aeropuerto y la planta de Agua fueron gestionada por MACRI, con FRIGERIO DE MINISTRO. Sorete”. Además, @HalconDr, agregó: “Enrique… no tienen excusas. Desde el 83 al 2023 tuvieron bastante tiempo para transformar la ciudad de Concordia. Y la convirtieron en una gran villa. Concordia es una gran muestra de lo mal que gestiona el peronismo. Más allá de algunas obras aisladas que puedan mencionar!”.
Sastre no se quedó en las palabras. En su respuesta, fue contundente: “Miente Cresto cuando dice que esas obras son suyas, son obras de los entrerrianos. Además, el aeropuerto, la planta de agua, el acceso sur y la costanera Nebel fueron gestionadas y financiadas por Nación, y en algunos casos hasta con fondos internacionales. Que no intente confundir a los concordienses apropiándose de lo que no hizo”.
Cabe recordar, además, que en la última sesión del Concejo Deliberante presentó biblioratos, listados completos de compras municipales, y recordó que las licitaciones fueron abiertas y competitivas, dejando claro que la administración no oculta información y actúa frente a irregularidades.
El contraste es evidente. Mientras Cresto repite el discurso de victimización y se aferra a la defensa de figuras condenadas, la gestión actual exhibe transparencia, control y apertura. Los vecinos lo saben: décadas de gobiernos peronistas en Concordia dejaron pobreza estructural, clientelismo y corrupción, y hoy exigen resultados concretos.
La defensa incondicional de Cresto a Cristina Kirchner, condenada y cumpliendo prisión domiciliaria con tobillera electrónica, expone la dependencia del kirchnerismo local de un relato nacional agotado. Mientras tanto, Sastre y Azcué muestran que la gestión se mide en hechos, no en palabras: denuncias a proveedores, registros públicos accesibles, licitaciones abiertas y control ciudadano.
Concordia no necesita discursos antiguos ni excusas: necesita acción, transparencia y resultados. Y en esta pulseada, la realidad está del lado de quienes gobiernan con claridad y rendición de cuentas, dejando al kirchnerismo local y a sus defensores bajo fuego y sin argumentos sólidos.


