Por Mäuss

En su paso por el programa En el dos mil también, que se emite por Radio Costa de Paraná, el candidato a diputado nacional por La Libertad Avanza, Wenceslao Gadea, dejó definiciones que retratan el espíritu del nuevo tiempo político que atraviesa el país.

Abogado, empresario, martillero y corredor público, con más de veinticinco años de experiencia en los sectores jurídico, agroindustrial y de la construcción, este dirigente podría haberse quedado en la comodidad de su esfera privada. Sin embargo, eligió involucrarse. “Siempre participé desde mi lugar en la sociedad. Hoy entendí que era el momento de dar un paso adelante, porque tenemos un liderazgo que está haciendo lo que nadie se animó: poner orden en las cuentas públicas y terminar con décadas de malas administraciones”, expresó con convicción.

La herencia y el cambio de rumbo

Durante la entrevista, describió la situación heredada con crudeza: “Venimos de años con cincuenta por ciento de pobreza, con casi un cuarenta por ciento de trabajo informal, con rutas destruidas, hospitales en ruinas y servicios públicos detonados. El modelo que nos trajo hasta acá fracasó”.

Frente a esa radiografía, destacó que la actual conducción del país plantea un quiebre histórico: “Es la primera vez que se trabaja con déficit cero, que se gasta menos de lo que ingresa. Esa es la clave que nunca se respetó antes, y por eso esta vez nos va a ir bien”.

El entrevistado subrayó que incluso en momentos de turbulencia financiera, el gobierno demostró solidez: “Lo vimos cuando se resolvió una corrida cambiaria sin aumentar impuestos, sin tocar los ahorros de la gente y sin endeudarse irresponsablemente. Eso muestra que hay rumbo y coraje”.

Una lista distinta, lejos de la casta

El referente entrerriano remarcó que la propuesta electoral en su provincia está compuesta en gran parte por ciudadanos provenientes del sector privado: “Somos personas con poca experiencia política pero con mucha gestión y ganas de transformar el país. Si nos comparamos con los que están enfrente, vemos lo de siempre: dirigentes que ya estuvieron, que gobernaron durante años y que son los responsables del desastre actual”.

Reconoció que la política suele estar mal vista, pero buscó diferenciarse: “Está desprestigiada por el mal uso que hicieron de ella en los últimos años. Nosotros venimos a demostrar que se puede hacer de otra forma: con honestidad, con resultados y sin ataduras a la vieja estructura”.

Las reformas que faltan

Uno de los momentos más intensos de la entrevista llegó cuando se abordó el tema de las reformas estructurales: “Necesitamos avanzar en lo laboral, lo previsional y lo tributario. Son palabras que generan resistencia porque han sido mal explicadas, pero la realidad es que con casi cuarenta por ciento de trabajo informal no podemos seguir sosteniendo un sistema que expulsa a la gente del empleo formal”.

Con un ejemplo claro, agregó: “Si todos los alumnos reprueban, quizá el problema no es de los alumnos sino del profesor. Lo mismo pasa con la legislación laboral: necesitamos actualizarla para que haya más trabajo y mejores salarios. No se trata de quitar derechos, sino de dar oportunidades reales”.

El desafío entrerriano y la elección de octubre

Al analizar la coyuntura electoral, insistió en que el 26 de octubre marcará un antes y un después: “Estamos en un momento bisagra. Los entrerrianos debemos acompañar este proceso y decirle al mundo que no queremos volver al pasado, que no queremos más populismo ni corrupción. Esta elección es clave para que el proyecto pueda seguir avanzando”.

Sobre las alianzas, fue categórico: “Nos unimos con distintos sectores para erradicar definitivamente el modelo anterior. Claro que hay matices, pero primero está el objetivo central: que no vuelva nunca más lo que tanto daño hizo al país”.

Dejar la comodidad para dar la batalla

El conductor radial lo interpeló con una pregunta que muchos se hacen: ¿por qué alguien exitoso en el sector privado decide entrar en el barro de la política? La respuesta fue clara: “Salí de mi zona de confort porque no puedo mirar para otro lado. No puedo aceptar que mi país tenga la mitad de la población en la pobreza. Me avergüenza que seamos un país tan rico y tengamos tantos pobres. Por eso estoy acá, para defender este proyecto y trabajar en la construcción de una Argentina distinta”.

Un mensaje claro

La entrevista dejó en evidencia que la decisión de involucrarse no es testimonial ni decorativa. Se trata de un compromiso real con un cambio que millones de argentinos ya eligieron. Experiencia en el sector privado, convicción en la necesidad de equilibrio fiscal, rechazo a la corrupción y una visión de futuro que busca recuperar la dignidad de un país que durante años fue saqueado por la mala política.

“Necesitamos que la gente entienda lo que está en juego y salga a votar. Nos va a ir bien, pero depende de que tengamos la fuerza suficiente en el Congreso para sostener las transformaciones. Hoy más que nunca debemos mirar para adelante”, concluyó.