Por Mäuss
En una jornada que quedará marcada por su audacia política, el gobernador Rogelio Frigerio sorprendió al anunciar una reducción significativa del impuesto a los ingresos brutos para el sector avícola, con el objetivo de estimular la inversión, aliviar cargas tributarias y mostrar que Entre Ríos no sólo acompaña el giro nacional, sino que puede liderarlo. En un escenario nacional donde el Gobierno de Milei busca romper con el modelo estatista, Frigerio emerge como un aliado firme y protagonista de ese rumbo liberal.
El anuncio fue contundente: la alícuota que los integradores de pollos pagan pasará del 3 al 2 %, y en un proyecto de ley que presentará la Legislatura entrerriana, la intención es llevarla a 1,5 %. Además, para los arroceros se elevó la bonificación en la tarifa eléctrica de riego del 25 % al 65 % y se reconoció la estacionalidad del cultivo, reduciendo los cargos fijos en los meses sin riego. Estas medidas demuestran que Frigerio no teme alinearse con los intereses del campo ni con las reformas profundas: apuesta por dar un alivio real a quienes producen y sostienen el crecimiento regional.
Lo que hace Frigerio no es meramente táctico. Es simbólico y estratégico: Entre Ríos se presenta como un ejemplo de gestión donde la ideología del gobierno nacional encuentra su espejo provincial. Mientras Milei transita reformas audaces —eliminación de retenciones, apertura del mercado, liberalización gradual— el gobernador de Entre Ríos baja impuestos, promueve créditos verdes, incentiva inversiones y asume que la presión fiscal debe caer para permitir que la producción crezca.
La alianza entre Frigerio y Milei no es mediada ni tolerante: es activa y elegante. Frigerio ya confirmó su coalición con La Libertad Avanza, el PRO, la UCR y partidos locales con el mensaje claro de que entre todos se debe frenar el retorno del populismo. “Que el kirchnerismo no vuelva a apropiarse del futuro”, advirtió el gobernador al oficializar esta alianza, subrayando que la única opción viable para la provincia y para el país es profundizar la revolución liberal que encabeza el presidente. El gobernador de Entre Ríos demuestra con hechos que gobernar con libertad no es delegar: es asumir responsabilidad, arriesgar y construir.
Frigerio está sosteniendo una gobernabilidad agresiva: bajando impuestos, ofreciendo incentivos, proyectando que las empresas inviertan en Entre Ríos en lugar de buscar otras provincias que prometan estabilidad. Durante la visita a la planta de Sagemüller en Seguí, anunció créditos verdes y subrayó que la ecuación de gobierno es clara: menos presión estatal equivale a más inversión, más empleo y más arraigo.
Este tipo de gestión refuerza la autoridad política de Milei. Porque no es lo mismo que un gobierno nacional impulse reformas si las provincias guardan distancia, obstaculizan o critican. Pero cuando un gobernador como Frigerio acompaña sin reservas, bajando impuestos y profundizando el cambio, genera un efecto multiplicador: legitima las medidas nacionales, amplifica el mensaje liberal y construye puentes estructurales entre nación y provincias.
La narrativa quedó definida: el cambio ya no es solo nacional, es también provincial y territorial. Entre Ríos no será espectadora del liberalismo argentino: será protagonista. Frigerio lo sabe, y actúa. Milei lo sabe, y anuda su gestión con gobernadores como él. En este momento de inflexión histórica, el gobernador de Entre Ríos no está detrás: está adelante. Y eso no es casualidad: es convicción política, diseño estratégico y coraje de gobernar con libertad.


