Por Mäuss
El kirchnerismo sabe que su tiempo se terminó. En cada acto, en cada barrio y en cada esquina de la Provincia de Buenos Aires, se siente el hartazgo de la gente frente a un modelo de corrupción, clientelismo y miseria planificada que durante más de veinte años hundió a millones de bonaerenses. Ya no alcanza con el relato del “Estado presente”, ya no alcanza con los punteros, ni con el miedo. El domingo será una elección histórica: la oportunidad de derribar el último bastión del kirchnerismo en su propia guarida.
En Moreno, en un acto multitudinario que reunió a miles de bonaerenses cansados de la decadencia K, Javier Milei cerró la campaña con un mensaje claro y contundente: llegó la hora de poner fin a dos décadas de abandono y mentira.
El clima fue de fiesta, pero también de convicción. Andrea Vera, Sebastián Pareja, Maximiliano Bondarenko y Diego Valenzuela calentaron el escenario con durísimos discursos contra el régimen kirchnerista, denunciando lo que todo vecino de la Provincia sabe: que detrás del relato del “Estado presente” solo hay pobreza, inseguridad y falta de oportunidades. Bondarenko, ex policía, lo resumió con crudeza: “Cada chico que está acá depende de lo que hagamos el domingo. Venimos a romper el último bastión del kirchnerismo”.
Valenzuela, por su parte, fue categórico: “El Estado presente es un chamullo. Te matan con impuestos y no te dan ningún servicio. El domingo tenemos una cita con la democracia”. Las palabras resonaron fuerte entre quienes sufren a diario la inseguridad, los hospitales abandonados y la inflación criminal que dejó el kirchnerismo.
Cuando Milei subió al escenario, el estadio explotó. Lo primero fue un reconocimiento a su hermana Karina, a quien definió como “el jefe”, la arquitecta de la organización política que hoy tiene en vilo al viejo aparato peronista. “En la desesperada total, van contra la familia. Imaginen cómo deben estar las cosas en la Provincia que se metieron con mi hermana. Les vamos a pintar la provincia de violeta”, sentenció Milei, provocando una ovación.
El Presidente no esquivó el tema de la violencia política, denunciando los ataques sufridos por militantes libertarios en Lomas de Zamora. “Nos tiraron piedras, nos quisieron amedrentar… pero nuestras ideas son más fuertes. Los vamos a aplastar en las urnas”, aseguró, dejando en claro que no habrá intimidación que detenga la ola de cambio.
Milei señaló al kirchnerismo como lo que realmente es: un sistema mafioso que se sostiene con clientelismo, aprietes y mentiras. Pero la gente ya se cansó. “Yo me agrando en la adversidad”, dijo, marcando la diferencia con una clase política que se achica cuando hay que dar la cara.
El cierre fue un llamado directo a la acción: “El kirchnerismo está jugando sus últimas balas. Este domingo, andá a votar por tu familia, por tus amigos, por tu futuro. Cada voto cuidado es una victoria. Esta es una batalla moral. El domingo Buenos Aires despertará y gritará: ¡kirchnerismo nunca más!”.
Lo que se vivió en Moreno fue más que un acto político: fue una muestra del despertar de un pueblo que durante años fue rehén de la miseria organizada por los K. La Provincia de Buenos Aires, bastión histórico del peronismo, hoy está al borde de un cambio de época. Y la ola violeta de Milei avanza con paso firme para terminar con el relato y devolverle a los bonaerenses la esperanza y la libertad.
Kirchnerismo nunca más
El kirchnerismo no solo destruyó la economía: destruyó valores, destruyó familias, destruyó generaciones enteras condenadas a la pobreza. Convirtieron a la Provincia en su feudo personal, saqueando a los bonaerenses mientras llenaban sus bolsillos y vivían como reyes. Hoy tiemblan, porque saben que se acabó el tiempo del miedo. La gente ya no les cree.
El domingo no es una elección más: es un plebiscito moral. Es votar entre la libertad o la mafia, entre el trabajo o el plan, entre la vida digna o la decadencia eterna. Es la oportunidad de gritar fuerte y claro: basta de relato, basta de corrupción, basta de kirchnerismo.
Este 8 de septiembre quedará grabado en la historia: será el día en que los bonaerenses se liberen de las cadenas del populismo. El día en que la Provincia se pinte de violeta y Argentina diga, de una vez por todas: kirchnerismo nunca más.


