Por Mäuss
Javier Milei volvió a pararse con firmeza frente a la Argentina productiva. En la Bolsa de Comercio de Rosario, el Presidente celebró la baja histórica de la inflación, defendió la ortodoxia fiscal y dejó un mensaje cargado de pólvora contra el kirchnerismo.
“Cuando llegamos al gobierno, la inflación corría al 1,5% diario. Hoy corre al 1,5% mensual”, lanzó con contundencia, mientras destacaba a su ministro Caputo como “el mejor del mundo”. Y no se quedó ahí: aseguró que 2,5 millones de chicos salieron de la pobreza y prometió que para mediados del próximo año la inflación será “un mal recuerdo, una pesadilla que se terminó”.
Con tono académico pero filoso, Milei señaló que junto a Caputo están “reescribiendo los manuales de economía”, y no dudó en definir al kirchnerismo como “riesgo kuka”: “Son los sodomitas del capital, los orcos que quieren destruir la propiedad privada. Con ellos enfrente, la tasa de interés es infinita. Es el fin del mundo económico”.
El Presidente también fue claro sobre el escenario electoral: “Para el kirchnerismo, el 7 de septiembre será un techo. Para nosotros, un piso. Y si ganamos por un voto, será el último clavo en el cajón del kirchnerismo”.
Denunció sin vueltas las trampas de siempre: “Voto cadena, urnas embarazadas, punteros pagos. Lo hicieron siempre, lo volverán a hacer”. Pero dejó claro que, esta vez, el liberalismo llegó para quedarse.
Milei cerró con un mensaje que no deja lugar a medias tintas:
“Si volvemos a la lógica kirchnerista, todo se derrumba: inflación, tasas por las nubes, destrucción del equilibrio monetario. Mientras este gobierno esté de pie, hay algo seguro: kirchnerismo nunca más”.
Un mensaje claro para la Argentina
En Rosario no habló un presidente a la defensiva, habló un líder que sabe que pelea contra una casta que nunca se resigna a perder privilegios. Milei no negocia su rumbo. Y lo que ayer fue una promesa de campaña, hoy es una certeza: el populismo se muere de hambre cuando se le corta la caja.
El liberalismo avanza, la inflación retrocede y la Argentina productiva empieza a ver la luz. La única amenaza sigue siendo la misma de siempre: el kirchnerismo. Pero cada vez suenan más fuertes las palabras de Milei que retumban como un grito de guerra:
“Kirchnerismo nunca más”.


