Por Federico Zorraquín

El despido de Guillermo Héctor “Titi” Arrieta de la Municipalidad de Concordia generó repercusión en las últimas horas, luego de que el propio ex empleado se presentara en redes sociales como víctima de una persecución política por “ser peronista”. Sin embargo, los documentos judiciales cuentan otra historia muy distinta: Arrieta fue condenado en 2018 por el Juzgado de Garantías N°2 de Concordia como autor material y penalmente responsable de amenazas reiteradas y desobediencia judicial, con una sentencia firme de dos años y seis meses de prisión en suspenso y reglas de conducta estrictas vinculadas a violencia de género.

En aquel fallo, el juez Pablo Garrera Allende dejó en claro los hechos: Arrieta fue hallado culpable de cinco episodios de amenazas y desobediencia, incluyendo coacciones contra una mujer y su hija, prohibiéndosele acercarse a ellas, consumir alcohol en lugares públicos y obligándolo a realizar tratamiento psicológico.

Frente a esta realidad, el intendente Francisco Azcué ratificó su decisión de no tolerar en la administración municipal a personas con antecedentes penales. Se trata de la aplicación concreta del principio de Ficha Limpia, bandera nacional del presidente Javier Milei y respaldada por el PRO, que busca garantizar que los cargos públicos no sean refugio de delincuentes, corruptos, criminales ni malvivientes.

La narrativa difundida por algunos medios kirchneristas, que intentan instalar que Arrieta fue despedido por su militancia, omite deliberadamente el prontuario judicial que lo condenó por delitos contra la integridad y la Justicia. La defensa de los “compañeros” con antecedentes no es más que otra muestra del blindaje que ciertos sectores políticos otorgan a individuos con conductas repudiables.

Con este paso, Azcué envía un mensaje claro a la ciudad: en Concordia no hay lugar para la impunidad ni para el doble estándar. No se trata de peronistas o radicales, sino de delincuentes que deben rendir cuentas. Y si alguien cree que puede esconder sus condenas detrás de una bandera partidaria, está equivocado.