Por Araceli Durantini
En una medida que profundiza su agenda de reformas estructurales, el presidente Javier Milei anunció la creación del Consejo de la Libertad, un organismo destinado a auditar las administraciones provinciales y municipales. Compuesto por 24 referentes, uno por cada provincia, y coordinado desde la Fundación Faro, el Consejo tiene como objetivo identificar y eliminar ineficiencias administrativas, regulaciones excesivas y estructuras estatales obsoletas que, según Milei, han sido refugio de la «casta política» durante décadas.
El Consejo estará liderado por Felipe Núñez, estrecho colaborador del ministro de Economía Luis Caputo, lo que garantiza una coordinación directa con el equipo económico del gobierno. La iniciativa busca aplicar reformas liberales que promuevan la eficiencia, la transparencia y la reducción de impuestos locales, llevando las ideas de libertad económica a cada rincón del país.
Diversas provincias han sido escenario de situaciones que subrayan la urgencia de una intervención federal para garantizar la eficiencia y la transparencia en la gestión pública. En Misiones, funcionarios del PAMI denunciaron haber sido obligados a entregar un porcentaje de sus salarios para financiar al partido oficialista. Esta práctica, que se reportó también en otras provincias como Santa Cruz, La Pampa y Chaco, ha generado investigaciones judiciales y pedidos de explicaciones en el Congreso. En el ámbito universitario, Milei ha cuestionado los gastos de las universidades nacionales, argumentando que existen irregularidades y despilfarro de recursos, y anunció auditorías externas para evaluar la eficiencia en el uso de fondos públicos. Además, se han detectado casos de compras estatales con sobreprecios, como la adquisición de pañales para adultos por 460 millones de dólares, lo que evidencia la falta de control en el gasto público.
La creación del Consejo de la Libertad representa un paso decisivo hacia la transformación del Estado argentino. No se trata solo de una cuestión administrativa, sino de una necesidad imperiosa de reformar las estructuras provinciales que han sido históricamente ineficientes y corruptas. Como sostiene Milei, «si solo reformamos el Estado nacional, las provincias se convertirán en refugio de la casta que va a esperar la tormenta para volver a deshacer lo logrado».
Este organismo tiene el potencial de reducir el gasto público, eliminar estructuras burocráticas innecesarias y promover una gestión más eficiente y transparente en todos los niveles de gobierno. Es una apuesta por un modelo de eficiencia, responsabilidad fiscal y desarrollo económico, pilares fundamentales de una sociedad verdaderamente libre y próspera.


